Nuestro Texas

Rosa

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En noviembre del año 2011, Rosa de 32 años de edad y madre de tres niños de Donna,Texas, sintió una masa en sus mamas y fue al centro de salud local de Planned Parenthood en Weslaco a que le hicieran un examen médico.

Allí la refirieron para que se hiciera un ultrasonido pero no pudo pagar los $500 para hacérselo. Cuatro meses después, Rosa sintió una molestia en su útero e hizo otra cita en el mismo lugar, pero no pudieron ofrecerle la tarifa reducida porque sus fondos habían sido recortados. “Medio año después, regresé en caso de que el financiamiento hubiera regresado porque mi problema estaba empeorando y me sentía enferma. Pero la misma historia otra vez, no habían fondos. Seis meses después resulté en el hospital y encontraron lo que tenía. Así que envié una solicitud al condado [para cubrir una cirugía], porque los doctores dijeron que el quiste había crecido y que había afectado un ovario, y que si no me hacía una cirugía a tiempo, me iban a tener que quitar todo el útero”.

Afortunadamente, Rosa calificó para ayuda del condado la cual cubrió la cirugía a través de un programa para ciertos procedimientos de salud para personas indigentes. Pero Rosa no ha podido hacerse un examen médico desde que le hicieron la cirugía, tal y como se supone que debe hacerlo cada tres meses. “Fui a otras clínicas, pero, o no califico [para las tarifas reducidas], o la próxima cita es dentro de tres meses o un año, y no puedo esperar tanto tiempo.

“No sé quién tiene fondos en donde pueda hacerme un chequeo médico que yo pueda pagar”.

La experiencia de Rosa ha afectado a su familia enormemente. “No recibir ninguna ayuda de las clínicas, de los doctores, de los hospitales, me está afectando a mí y a mi esposo porque él no puede trabajar; afectando a mis niños porque me ven enferma, tirada en la cama con dolor por un año ya, sufriendo, tratando de ahorrar dinero para comprar medicinas ya que no podemos darnos el lujo de ir a la clínica porque es muy caro. He observado como mis niños y mi esposo me ven con desesperación, sin saber qué hacer…Ver que las puertas se cierran a donde quiera que vas te hace sentir como que estás en el desierto, un desierto en donde no hay ayuda, nadie te tiende una mano”.

En el año 2011, el estado de Texas hizo recortes drásticos a los programas de planificación familiar, lo que forzó a que una cuarta parte de las clínicas financiadas por el estado en la parte baja del Valle del Río Grande cerraran completamente, y la mayoría de las clínicas restantes, han tenido que reducir sus horas de atención y su personal. Las mujeres de bajos ingresos del Valle como Rosa ahora no tienen a dónde ir para obtener una fuente de servicios de salud reproductiva confiable. Para más información acerca del impacto de estas políticas en las vidas de las mujeres, lea el reporte.